Brevas

1

“No hay nada tan pesado/ como esta pesada carga mía”, porque soy yo quien la cargo, y quien cuenta y escribe esto.

2

“Yo lo que soy es gilipollas”. He ahí una frase netamente española. Una frase que resume nuestras vidas, y nuestro espíritu y nuestra suerte. “Yo lo que soy es gilipollas” es tragicomedia pura con denominación de origen. Gilipollas ibérico, gilipollas cinco jotas. Es Berlanga, es Pajares, es Resines y Bonilla dando pena.

3

Es lo bueno de la poesía, pienso, tras leer el título del primero libro de Antonio Hernández, El mar es una tarde de campanas, un verso en sí mismo, que al momento me embriaga y que mi mente descoloca y da un nuevo orden: La tarde es un mar de campanas, más significativo para mí, pues solo pronunciar para mis adentros esas palabras “la tarde es un mar de campanas”, me produce una rememoración de tardes pasadas, encerradas en las memorias de la infancia y por ello eternas, y gracias a esa metáfora conecto con la vibración que me sugiere ese tarde, nubosa, que se marchó pero que es siempre, y me siento igualmente agradecido a Antonio Hernández, por este verso que transformo con mi lectura.

4

Le preguntan en su juicio a Rita Maestre algo así como que si le parece un ejemplo su participación en la acción por la que se le juzga (invadir una capilla instalada en una Universidad pública y quitarse la camiseta), que si le parecería normal que todas las estudiantes hiciesen eso, a lo que pienso que la respuesta es obvia: por supuesto que no me parece normal, señoría, si fuese normal, de hecho, no habría participado, pues una acción política como esa (que ahora se llaman performance) busca, precisamente, la anormalidad, lo inaudito, lo insólito, para así llamar la atención sobre un asunto X, busca incluso rozar el disturbio, y como acto reivindicativo, lo necesita y es su esencia. Y más allá de que quien hiciese la pregunta estaba cumpliendo su papel de abogado acusador o fiscal, pienso en cuánta gente le habrá parecido una pregunta seria, cuando toda pregunta seria en este asunto debería partir de la asunción de que Rita no pretendía marcar un modelo de conducta, ni servir de ejemplo a nadie, sino simplemente protestar contra el hecho de que las Universidades públicas reserven espacios para llevar a cabo actividades litúrgicas católicas, lo cual más allá de la opinión de cada uno, parece una protesta inteligible; y que la forma en que se llevó a cabo dicha protesta es más bien circunstancial, de manera que si lo normal fuese que las mujeres se quitasen la camisa antes de entrar en una capilla, la protesta, tal vez, hubiese consistido en un grupo de jóvenes con la camiseta puesta allanando una capilla.

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