Primera

No les diré “pasen y acomódense”, pues sé que éste no llegará a ser más que un lugar de paso para el visitante y que no tendrá más inquilino que ese gato que véis, ahí a la derecha, espiando el escenario que la calle le ofrece, si es que logra ver algo a través de las cortinas. Quién sabe, a lo mejor prefiere imaginar lo que está pasando fuera. Ni siquiera yo seré inquilino, aunque sea el único con capacidad para llenar este espacio de cosas más o menos absurdas o con más o menos sentido, como serán mis posts. No seré inquilino, porque, que yo sepa, no habitaré aquí, ni temporal ni permanentemente. Para ello tendría que vivir con un pie en los escenarios de mi vida cotidiana (de los que sí soy inquilino) y otro aquí, de tal manera que siempre que alguien quisiera contactar conmigo no tendría más que meterse aquí (“toc-toc, ¿está Álvaro?, sí mire quería comentarle…”), para conseguir una respuesta mía al momento. Si fuese inquilino seguro que me encontrarían ustedes en el sofá, en batín, con los pies en zapatillas de estar por casa apollados en la mesa y con el gato en mi regazo. Claro que para ello tendría que meter un sofá y una mesa de los que de momento carece el blog. Pero no es ésa mi intención. Ya fui inquilino de otro blog sin motivo. Y digo sin motivo porque la vida que ese blog rebosaba no se correspondía con el tiempo que yo pasaba en él, con los pies apoyados sobre la mesa.

Ustedes, lectores (por qué elijo la forma ustedes es un misterio así que no me pregunten), pasarán por aquí, leerán la última y nueva entrada si es que la hubiera (muy probablemente no) y se marcharán. Yo ni siquiera eso, ¿qué sentido tiene que entre a leer lo último que he subido si ya sé lo que dice? Más bien será el blog el que pase de vez en cuando por mí, recordándome que existe y que necesita de mis palabras para seguir existiendo. Recordándome que hasta los gatos se cansan de no hacer nada y de que nadie pase por la calle. El blog pasará como un espectro por mi cabeza cada vez que algo me inspire un texto. Y si definitivamente me decido a escribirlo, estará leyendo los borradores por encima de mi hombro, presionándome para que les dé la forma que deben tener los textos de un blog, ya saben: referencias a mi vida y a mis personas, tono humorístico e irónico, íntimo, desenfadado, informal, cercano etc. Y si no lo consigue, me persuadirá de que le entregue textos que no son para él. Si ve que el hambre le mata se conformará con vídeos, ¡hasta con fotografías!  Qué puto y qué perro es el blog, y de lo poco que le va a servir. Les apuesto a que al final esto se queda vacío, sólo con el gato, y porque no se puede ir. De todos modos están invitados a acariciarle, cuidado alérgicos.

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4 comments

  1. jajajajaja, me encanta este blog.
    Por lo menos me ha sorprendido cosa que no sucedia en tiempo, en esto de los blogs me refiero.
    Me encanta el rollo ese de que el blog pasará por tí o por usted, y que escribiras o no, o yo que sé…

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  2. Esté vacío o no este espacio a mí me llenó leer esta entrada. A partir de ahora ya teng lectura en castellano, ¡a falta de biblioteca Cervantes en esta ciudad helada! Muy bueno, echaba de menos tu estilo. ¡¡Gracias por haberme descubierto tu blog!!

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